CUERO

En JoverValls trabajamos distintas pieles y técnicas de curtición para adaptarnos a cada uso: desde cueros de curtición vegetal, que conservan una estética más natural y artesanal, hasta cueros de curtición al cromo, pensados para aplicaciones concretas donde se priorizan determinadas prestaciones y acabados.

Cada cuero responde de forma diferente al paso del tiempo, a la luz y al uso. Por eso no lo entendemos solo como un revestimiento, sino como una parte esencial del diseño y de la experiencia del mueble.

Curtición vegetal

La curtición vegetal es una técnica artesanal tradicional que transforma la piel en un material resistente, flexible y lleno de carácter. Se trata de un proceso libre de cromo, en el que la piel se trata con taninos y extractos vegetales procedentes de materias naturales, como cortezas, semillas o maderas.

Este tipo de curtición aporta al cuero una estética especialmente cálida, con una superficie viva y un envejecimiento muy bonito. Con el paso del tiempo, la piel adquiere matices propios y una pátina natural que enriquece aún más su aspecto.

En nuestro caso, la curtición vegetal está vinculada a una tradición de trabajo artesanal que se conserva en muy pocas zonas de Europa, lo que refuerza el valor de este material tanto por su proceso como por su resultado final.

Las pieles se trabajan en diferentes fases:

  • limpieza de la piel,
  • eliminación de la sal y residuos de conservación,
  • curtición,
  • teñido con pigmentos naturales,
  • secado en interiores ventilados,
  • y acabado manual.

El resultado es un cuero de aspecto noble, natural y elegante, pensado para durar y mejorar con el uso.

Curtición al cromo

La curtición al cromo supuso una auténtica revolución en la industria del cuero a mediados del siglo XIX. Antes de su aparición, la transformación de las pieles era un proceso lento y limitado. El hallazgo del químico Friedrich Knapp en 1858, que introdujo las sales de cromo en el proceso, marcó el inicio de la era moderna del cuero industrial, permitiendo obtener una materia prima con una estabilidad y resistencia térmica que hasta entonces eran inalcanzables.

Lo que verdaderamente nos atrae de esta técnica es su capacidad para "liberar" al cuero de las limitaciones del proceso vegetal. Al realizarse el curtido mediante sales minerales, la fibra de la piel adquiere una resiliencia superior frente a la humedad, el calor y el rozamiento constante. Este proceso se lleva a cabo en bombos cilíndricos de madera de más de 4 metros de altura, donde, tras una fase inicial de limpieza y preparación, el cromo penetra profundamente en la estructura dérmica, fijándose de manera permanente. Posteriormente, la piel se somete a procesos de recurtición y engrase, donde se nutre con aceites y se pigmenta para lograr ese color profundo y uniforme que mantiene su intensidad inalterable a pesar del paso del tiempo y el uso intenso.

En JoverValls, valoramos este sistema porque transforma la piel en un material
técnicamente impecable, capaz de mantener sus propiedades de flexibilidad y suavidad táctil incluso bajo condiciones de uso exigentes.

Cuero vaqueta

Piel vacuna procedente de ganado europeo, seleccionada cuidadosamente por su calidad, resistencia y uniformidad. Se trata de un material obtenido a partir de pieles procedentes de la industria alimentaria, lo que permite dar una segunda vida a un recurso natural de gran valor.

Los animales se crían en pastos cercados, en condiciones controladas, lo que ayuda a conseguir pieles más homogéneas y de mejor apariencia. Aun así, al tratarse de un material natural, pueden aparecer pequeñas marcas, cicatrices o variaciones propias del animal, que no deben entenderse como defectos sino como parte de su autenticidad.

En la piel se distinguen tres zonas principales: 

  • Las faldas, situadas en la parte del abdomen, de menor tamaño y con mayor probabilidad de marcas.
  • El cuello, donde pueden apreciarse arrugas naturales del animal.
  • El crupón, correspondiente a la parte del lomo, la zona de mayor tamaño, mejor calidad y menor presencia de marcas.

En los muebles de JoverValls se utiliza principalmente el crupón, por ser la parte más noble de la piel, la más uniforme y la más adecuada para garantizar la calidad y el tamaño necesario en cada pieza.

El cuero vaqueta de JoverValls tiene un espesor mínimo de 3,5 mm, lo que lo sitúa entre los más gruesos del mercado. Esto le otorga una gran robustez, una excelente presencia visual y una durabilidad sobresaliente.

La capa superior de la piel, llamada flor, es la de mejor calidad. Cuando se trabaja a mayor profundidad, pueden obtenerse capas inferiores como el serraje, de menor resistencia y calidad. En nuestro caso, la selección de pieles busca precisamente conservar la capa más noble del material.

El acabado final se realiza de forma manual: las pieles se lijan, se pintan y se pulen al tono del color correspondiente, cuidando especialmente los cantos y la uniformidad estética del conjunto.

Cuero para suelos

Cuero vacuno de alta resistencia, procesado mediante curtición al cromo para asegurar una durabilidad excepcional en entornos de alto tránsito. A diferencia de las pieles destinadas al mobiliario, este cuero está desarrollado para ofrecer una estructura física firme y una superficie capaz de soportar la fricción diaria, manteniendo siempre su integridad estética y funcionalidad.

La selección de este material responde a una necesidad técnica concreta: el suelo exige un cuero que no solo sea agradable a la vista, sino que sea innegociablemente resistente. Este tipo de curtición minerales le dota de una estabilidad dimensional que evita deformaciones, asegurando que las piezas se asienten perfectamente y conserven su calidez característica.

Cuero para punteras

Cuero vacuno de 5/6 mm de espesor, utilizado en las punteras de las sillas. Su grosor le aporta una gran presencia material, firmeza y resistencia, cualidades especialmente adecuadas para esta pieza concreta.

Al ser un componente visible y funcional al mismo tiempo, el cuero de punteras no solo cumple una misión técnica, sino también estética. Aporta contundencia al diseño y refuerza la sensación de calidad y solidez del conjunto.